Bastante más escéptico, físicamente mucho más cansado, y quizás más ilusionado por vivir a mi manera que hace años, por extraño que parezca, espero, como un sediento espera el agua, la llegada del olvido vacacional. Libros, libreta y pluma, ventilador a la sombra, viajes de cercanías, ginebra en dosis adecuadas, escapar de lo burdo en la medida de lo posible... Y hoy, 2 de mayo, qué viva España.
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