Cuenta Santiago González en El Mundo que, al salir de la cárcel amnistiado, un vecino de su pueblo abordó a a Mario Onaindía y le dijo: Para mí, saliendo de la cárcel habéis dejado de ser vascos. Es más, si yo fuera militante de ETA, os pegaba un tiro.
La última frase es una frase vulgar de fanático: tu vida no vale nada si no eres de mi tribu. Y también: por tu no pertenencia, tú eres el culpable de ser víctima de mi violencia.
La primera, sin embargo...: yo retiro y otorgo la identidad vascongada a voluntad. Y así, es vasco todo aquello que permanece en la cárcel por asesino de inocentes. Y si por cualquier circunstancia aún siendo asesino se deja de estar preso se deja de ser vasco.

Y ya con lo de los genes que les han dicho no veas. Yo propongo cambiarle el nombre a España y llamarle País Vasco. Y la Ikurriña en Colón.
ResponderEliminarUn abrazo